Estos son los 20 consejos para conseguir el éxito en tu Dieta para Perder Peso

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Consejos para Adelgazar - Buenos Consejos para Bajar Peso
Consejos para Adelgazar - Buenos Consejos para Bajar Peso

En este artículo te mostraremos veinte trucos muy fáciles con los que hacer pequeños cambios en tu rutina diaria para empezar a perder peso mejorando la salud y el Bienestar. Hay muchísimos cambios pequeños que puedes introducir en tu día a día que te ayudarán a adelgazar con el tiempo.

No todas las ideas serán útiles para ti así que te animamos a que pruebes cuatro o cinco cada semana para encontrar los que más se adaptan a tu estilo de vida.

Las cosas buenas vienen en botes pequeños

Este truco sirve para cuando queremos disfrutar de comidas con un nivel alto de calorías: corta en porciones pequeñas alimentos como el queso y el chocolate. Parecerá que estás comiendo más de lo que realmente estás ingiriendo.

Juega con el agua

Acostúmbrate a beber un vaso de agua cada vez que quieras comerte un tentempié alto en grasas. Te ayudará a pasar el hambre y es muy saludable. Para ayudarte a beber tus seis u ocho vasos al día de agua échale un toque de lima o limón.

El secreto está en las especias

Llena tu despensa de especias o incluso haz crecer tu propio mini-jardín de especias en la ventana de tu cocina. Las hierbas y especias le dan un sabor delicioso a tus comidas sin añadir ni una sola caloría.

Hazte una sopa light

Cuando cocines sopa haz una cantidad considerable y enfríala bien antes de comértela. Cuando se enfría, la sopa suelta grasa y ésta se va a la parte de arriba del recipiente de donde es muy fácil extraerla.

Bolsitas en los restaurantes

Muchos restaurantes de hoy en día ya dan la oportunidad de guardar lo que sobre de un plato en una bolsa para que puedas comerte el resto en casa. Aprovéchalo ya que te ayudará a limitar lo que comes en días que sales por ahí con amigos o con tu familia.
Satisfaz tus antojos

Si te apetece mucho algo dulce, come algo dulce, simplemente asegúrate de que sea algo sano como por ejemplo fruta en vez de helado. Hay que ser inteligente con estos pequeños cambios para evitar snacks con muchas grasas .

Introduce alimentos nuevos poco a poco

Si no tienes costumbre de comer muchas verduras o frutas empieza poco a poco. Añade unas pocas verduras como acompañamientos de tus carnes o pescados favoritos. Añade un poco de fruta a tus desayunos con cereales.Una vez ambos formen parte de tu menú normal habrás ganado muchísimo.

Cuando comas, céntrate en comer

Cuando estás a dieta cada comida debe ser un placer. Si estás en el trabajo, leyendo o mirando la tele, no te darás cuenta de lo que entra en tu boca y no disfrutarás cada bocado.

A partir de hoy cuando tengas que comer siéntate, mastica lentamente y para atención a todos los sabores y texturas. Disfrutarás más de tu comida y comerás menos.

Prueba cosas nuevas

Amplía tu repertorio de comida y prueba distintos alimentos. Puede que encuentres comidas sanas muy ricas y que desconocías. Prueba nuevas verduras o frutas
¿has probado alguna vez una guayaba o una papaya?

Deja un poco en el plato en cada comida

Deja un bocado de postre, o la mitad de tu bocadillo o esa tostada que queda. Comprueba si te quedas igual de satisfecha comiendo sólo un poquito menos.

Conoce el tamaño de la porción ideal

Es muy fácil subestimar todo lo que llegamos a comer. Deja de estimar lo que comes, asegúrate. Pregunta cuanta cantidad hay en una ración si comes fuera, lee las etiquetas de los productos que compras, mide los ingredientes cuando te preparas en la comida.

Aprende exactamente el tamaño de la ración que te sirva para saciar tu apetito.

No abandones las salsas o el queso de untar

Si te gustan los quesos cremosos y las salsas no las elimines por completo de tu menú. Simplemente asegúrate de usar queso fresco bajo en grasa o mayonesa de régimen que tienen muchas menos calorías.

Encuentra sustitutos más sanos

Aprende a intercambiar alimentos por sus variantes más sanas: por ejemplo, sustituye el pan blanco por pan integral; sustituye la leche por leche desnatada. Intenta encontrar una alternativa sana cada día para introducirla en tu menú.

Llévate la comida al trabajo

Llevándote la comida al trabajo te ayudará a regular el tamaño de las porciones así como los ingredientes que introduces en tu dieta. No es fácil comer siempre sano y bajo en grasas cuando estás en un restaurante y menos barato.

Date algún capricho

No tienes que ser estricta contigo misma todo el tiempo. Date un capricho de vez en cuando que te dé placer y disfrútalo sin ningún sentimiento de culpa. Simplemente asegúrate de pensar en el tamaño de la porción y haz un poco de ejercicio extra para compensar.

Pide lo que necesites

Dile a tu suegra que no te prepare segundos platos, dile a tu pareja que deje de traerte chocolate, habla maravillas del sitio que tiene muy buenas ensaladas cuando tus compañeros de trabajo deciden dónde ir a comer. Haz lo que sea para conseguir tu objetivo de perder peso, pídelo.

Considérate a ti misma como la prioridad número uno.

Mejora tu técnica de ejercicio

Cada vez que vayas al gimnasio intenta mejorar tu técnica de correr, bici, elíptica o del ejercicio que hagas. Intenta superarte cada día un poquito y verás como rápidamente estarás quemando más grasa con el mismo tiempo.

Aprovecha al máximo tus paseos

Si tu rutina de andar se ha vuelto demasiado fácil, encuentra calles empinadas o colinas que subir. Ataca primero esas subidas cuando aún tengas energía de reserva. Si no encuentras colinas, haz un rodeo innecesario para volver a casa y así andar más tiempo.

Ordena tu armario

Primero de todo, es un ejercicio muy bueno. Segundo, es un paso clave para cambiar tu actitud. Deshazte de todas las prendas que te hacen que te veas o te sientas mal. Tira cualquier cosa que sea demasiado grande y evita pensar que nunca te volverá a quedar bien.

Deja las prendas más estrechas en frente para que cada vez que abras el armario te sirvan de motivación para continuar.

En nada empezarán a quedarte bien.

Toma nota de tus medidas

Quizás no te gusten las medidas que tienes ahora, pero te encantará hacerlo cuando empieces a ver como bajan. Es una muy buena forma para medir tu éxito con una dieta en vez de simplemente mirar la báscula.
A veces, aunque los números en la báscula no decrezcan, tus medidas sí lo hacen.

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