Degustar el Vino ¿Cómo tenemos que degustar y apreciar el Vino?

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Degustar el Vino - ¿Cómo Tenemos que Degustar y Apreciar el Vino?
Degustar el Vino - ¿Cómo Tenemos que Degustar y Apreciar el Vino?

La cata es un ejercicio sencillo, pero requiere que el catador se concentre para la experiencia y, especialmente, ponga en alerta todos sus sentidos, porque el vino no se aprecia sólo a través del gusto: también deben intervenir el olfato y la vista.

¿Cómo prepararnos?
· Antes de abrir una botella, enjuáguela suavemente y déjela preferentemente en posición vertical sobre una mesa.
· El vino no debe estar agitado, debe haber permanecido por lo menos 2 o 3 días en reposo.
· Para abrir la botella siempre gire el sacacorchos, nunca la botella.
· Use una copa sin adornos y transparente.
· Ponga la copa sobre un mantel blanco y plano. Los ambientes demasiados coloreados no permiten apreciar correctamente el color del vino.
· Tome la copa desde el pie para evitar que el calor de su mano eleve inadecuadamente la temperatura del vino.
· Absténgase de fumar por lo menos 2 horas antes de la degustación.
· Prescinda de aromas y sabores permanentes (dentífricos, chicles, colonias, perfumes).
· Trate de degustar con luz de día, a media mañana o a media tarde. No es adecuada la luz de sodio ni la de tubos fluorescentes.
· Enjuague la copa cada vez que proceda a una nueva cata.
· Sirva los vinos secos antes que los suaves.
· Empiece por los vinos más jóvenes para acabar con los más viejos.
· Vaya del vino más fresco al más temperado.
· Pruebe blancos antes que tintos.

¿Cuáles son los pasos de una degustación?
El orden de actuación de los sentidos es el siguiente: primero el olfato, después la vista y finalmente, el gusto.

1. Abra la botella y vierta el vino: en una copa, hasta 1/3 de su altura.

2. Haga rotar el vino: tome la copa por el pie, agítela suavemente para que el vino gire, acérquela a la nariz y huela.

3. Huela el vino: al mover la copa, el vino respira más y deja escapar sus aromas. Defina primero si huele poco o intensamente y después identifique el aroma. Si es un vino neutro, puede que no huela a nada. Si es un vino malo, el aroma será desagradable. Si es bueno, tendrá un aroma agradable (el vino joven, tendrá aroma a flor o fruta; el vino viejo a roble o bálsamo).

4. Examine el color: interponga la copa de vino inclinada, entre un punto luminoso y la vista y aprecie su color. El color amarillo del vino indica la edad. Todos los vinos tienen algo de tono amarillo. Los blancos tienen sólo amarillos. Los rosados y tintos lo tienen asociado al rojo. Por efectos de la oxidación, el amarillo aumenta su intensidad con el paso del tiempo y el rojo desaparece. Un vino blanco joven es incoloro y a los 3 años, será dorado. Un rosado joven es rojizo. A los 2 años, habrá subido el amarillo y descendido el rojizo. En los tintos sucede algo similar, pero la intensidad del color no se ve al trasluz sino por su reflejo contra un fondo blanco. Se verá de un color rosado, que será morado en el bulbo de la copa.

5. Deguste: ponga en su boca una cantidad de vino suficiente para recubrir su lengua y poder aspirar aire. Cierre la boca y, sin tragar, cuente hasta 10 para elevar la temperatura del vino a 35ºC. A esa temperatura, se puede apreciar la edad del vino. Si el vino es joven, desprenderá gas carbónico y picará la punta de la lengua (el gas carbónico sólo debe aparecer en vinos de 1 año o menos).

6. Efectúe la retro-olfación: mantenga el vino en la boca, incline su cabeza hacia adelante y, con los labios fruncidos y la lengua bien derecha, absorba aire a través del vino (deje que suene al entrar). Así se arrastran los aromas destilados a 35ºC. Luego expulse el aroma por la nariz (como al fumar). El olor debe ser similar al percibido directamente de la copa. Si hay olor a roble, resaltará de esta forma. Si el vino es defectuoso sentirá olor a hierba. Si un vino joven no le entrega sus aromas espontáneamente, sacuda bruscamente la copa. Así liberará antes el fruto de un vino joven.

7. Aprecie el gusto: con los labios cerrados, mueva la lengua y “mastique” para que el vino fluya por toda la cavidad bucal. Luego aprecie el gusto, tráguelo o escúpalo. Memorice sus impresiones. Estas no serán inmediatas ni ocurrirán sólo mientras esté el vino en la boca. Serán cambiantes en localización, en intensidad y en significado.
Si hay burbujas en un vino tinto puede tratarse de una segunda fermentación, que da al vino un gusto y olor avinagrado.
Las burbujas en el caso de los blancos, se buscan para presentar un efecto de frescor en el vino.

¿A qué temperatura se sirve un vino?
· Si el vino se enfría, se puede volver áspero al paladar.
· El factor que vuelve áspero al vino está asociado al color.
· Como los vinos tintos son los que tienen más color, su temperatura no debe bajar de los 15ºC.
· Los rosados, como tienen menos color se pueden tomar a 11º C.
· Los blancos, se pueden consumir a 9º C o menos.
Blancos y cavas dulces, abocados 5°a 7° C
Cavas y espumosos 6°a 8° C
Blancos jóvenes, finos, manzanillas 7°a 10° C
Blancos de crianza, añejos 9º a 12° C
Claretes y rosados 10°a 12° C
Tintos jóvenes 12°a 14° C
Tintos de crianza, olorosos 14°a 17° C
Tintos reserva y gran reserva 17°a 18° C

¿Cómo temperar un vino?
· Nunca caliente forzadamente un vino (salvo el “navegado”).
· Si quiere elevar su temperatura, nunca use llama viva, ni lo acerque a la chimenea, ni a nada que provoque un calentamiento local de la botella. Simplemente ábralo 1 hora antes de servirlo y déjelo a la temperatura de un ambiente cálido.

¿Cómo enfriar un vino?
· Refrigere los vinos blancos o rosés 1 o 2 horas antes de servirlos y manténgalos a esa temperatura introduciéndolos, durante el tiempo que dure la comida, en un tiesto con hielo o en un enfriador.
DATO: Se puede disimular la baja calidad de un vino blanco sirviéndolo bien frío.
Los tintos de mala calidad son indisimulables.

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